El ciberspacio es semejante a la vieja idea del vórtex, hace recordar la noción de otro mundo, de otra dimensión. Quizá sea el otro lado del espejo de Alice o un nuevo mundo parecido al que ávidamente buscó el marino Colón. Para los epígonos de Solón resultó ser el auténtico Dorado.

Este medio llamado web, basado en un flujo de electricidad, se asemeja más al infierno, al tártaro, al inframundo. En esta maraña casi infinita de información útil e inútil, se puede acceder a casi todas las expresiones del quehacer humano, desde lo más sublime, hasta la abyección total.

Desfilan, desfilamos interminablemente, infinitos e inexistentes dominios, nicks, buscadores. Todos tratando de probar y poblar la miel y la leche de la nueva tierra prometida, tierra electrónica dónde lo que menos importa es la tierra misma. Las millas aéreas, las millas marítimas, los kilómetros, los metros y aún los siglos, los días y los años aquí no existen, todo ello se resume en MB, JPG, GIF, MPG, MP3, SWF, HTML, PIXELS, DOWNLOADS, ETCÉTERA.

Virtualmente o no, todos los caminos llevan a la www. Este medio es actualmente el vehículo (inexistente) más eficiente para acortar distancias entre historia y geografía. Aquí en PLEROMA ZERO, se reúne poco de lo tangible e intelegible por natura del arte y las letras universales. Abarca lo que deba abarcar y exhibe e inhibe cuánto los MB y el espíritu se lo permitan. Lo que leerás y mirarás es y no es. Representa el anhelo de exponer un fragmento efímero del patrimonio cultural de México y el mundo a tráves del flujo de electrones.

En PLEROMA ZERO 2.0, se invoca a la imaginación como patrona de nuestro quehacer divulgativo de las artes.

Los editores
Ciudad de México, Marzo 3, 2008

Director y Editor
Gerardo Villegas

Diseño
J. Antonio Blanquel G.