En el texto anterior mi reflexión sobre la pasión de Fe de José Revueltas respecto a sus anhelos comunistas y sacros, me obligo necesariamente a cuestionarme una serie de hechos respecto al reciente incidente en Ecuador relacionado con la guerrilla colombiana y sus orígenes intelectuales marxistas leninistas. Tenemos de inmediato la gran noticia de la caída histórica para unos, o renuncia para otros, de Fidel Castro (aunque el gobierno y su política no cambien sustancialmente). La liberación paulatina de los regímenes comunistas en la mayor parte del mundo es la historia reciente, ya datan de muchos años las imágenes del derrumbe del muro, el desmembramiento de la URSS. Nombres como el de Vladimir Lenin, Yózif Stalin, Mao Zedong, Nicolae Ceau?escu, Pol Pot, por citar solo a los que me vienen a la mente, se han convertido en sinónimo de terror, exterminio, tortura y violación a los derechos humanos. Antiguos tiranos del siglo veinte, todos superados por su tiempo se han convertido en sinónimo de aquello que no debe volver a ocurrir, diría el slogan de alerta del Holocausto Judío: ¡Nunca más¡ Lo que me resulta extraño es que los ahora guerrilleros de las FARC y sus seguidores están realmente lejos, si no es que fuera totalmente del ahora obsoleto pensamiento original de Karl Marx y Friedrich Engels. La cuestión aquella de la ideología comunista de derribar al Gran Capital para instaurar una dictadura del proletariado internacional, me recuerda que el grabado de Goya que versa “El sueño de la Razón produce monstros” tiene valor universal y sigue vigente para explicarse el porque de lo que sucede actualmente con los movimientos guerrilleros de modelo comunista. Si poseer o portar o exaltar los antiguos símbolos del nacionalsocialismo o los del actual neo nazismo es deleznable absolutamente y este rechazo ha devenido en un valor global, ¿porqué no censurar de igual manera a aquellos que libremente conspiran contra la democracia liberal con métodos terroristas y quizá con la complicidad del narco internacional? Hemos atestiguado como algunos íconos de las luchas revolucionarias del siglo veinte como el Che Guevara se han transformado en mercancía y el enemigo actual de la libertad actual ha mudado de barba, de la de Lenin o Marx a la del Islam o el Talibán, el caso es que el rostro del enemigo, así como sus tácticas se han revelado. Es realmente de trasnochados pretender la guerra revolucionaria como dínamo para arribar a otro orden de las cosas, y más inquietante y peligroso que aun existan personas que realmente lo crean al grado de tomar las armas y más con tácticas semejantes a las del terrorismo o el narcotráfico, el hecho es que cualquier acto violento es censurable aunque los criminales pertenezcan a la UNAM, deben ser castigados y tratados como delincuentes. José Revueltas murió en una época en la que el fin de las ideologías ya había comenzado, 1976 el año del cierre de la cárcel de Lecumberri y el año del inicio del sexenio del Presidente José López Portillo. Años en los que la liga comunista 23 de Septiembre perpetraba actos violentos que eran respondidos con mano dura y violenta por parte del gobierno, eran años de guerra. Con la muerte de Revueltas no solo termina un capítulo de la historia del pensamiento socialista en México, también muere un ideólogo de peso completo absoluto e insustituible. En su novela “Los Errores” describe con certeza las pugnas al interior del partido comunista, luchas de poder y precisamente errores que la izquierda mexicana actual padece como enfermedad incurable. En un momento quizá de humor Pepe Revueltas escribió que el movimiento estudiantil “posibilitó la aparición de un mexicano nuevo en oposición al feo. Este mexicano nuevo es libre, fraternal, entusiasta, sin hipocresías, en una palabra exótico. Por eso la burguesía nos odia tanto: porque pertenecemos al movimiento antichichimeca enderezado contra el mexicano doble, traicionero y mentiroso” Una vez más Revueltas hace de prestidigitador, cual Goya, al evidenciar con su texto que en la actualidad la izquierda mexicana al igual que las FARC y sus militantes chichimecas permanecen feos, dobles, traicioneros y mentirosos.

lightbox [revueltasgoya] lightbox [revueltasgoya]