A un año del fallecimiento de Salvador Elizondo, su novela Farabeuf ha sido revalorada como una obra de dimensión universal gracias a las recientes relecturas a las que ha sido sometida por críticos y especialistas en literatura. A pesar de la popularidad de esta novela, Elizondo prefería El grafógrafo (“Pero yo al menos, muy modestamente, me quedaría con ese solo trabajo.”) La realidad es que ahora, la totalidad de los trabajos de este autor nos importan en la medida que su lectura, siempre placentera, nos entrega a un escritor no sólo preocupado por el verdadero fenómeno de la escritura y sus mecanismos, sino también por el lector a quien conduce con sus textos a experimentar el verdadero acto de la lectura.
Participar en este homenaje con la exhibición del documental "El Extraño Experimento del Profesor Elizondo" dirigido por Gerardo Villegas es una forma de difundir su entrañable presencia literaria cada vez más fuerte entre nosotros.
Silvia Molina. Directora del Centro Nacional de Difusión y Promoción de la literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes.
"Es un documental que tiene un gran trabajo de investigación, la recuperación de los documentales, de la propia película de Elizondo, el que se puedan ver los diarios. Por todo eso me parece que no hay otro documental que pueda competir con él".
Adolfo Castañón, escritor miembro de la Academia Mexicana de la la Lengua, editor y Premio Nacional de Literatura(1995).
"El perfil de Salvador Elizondo que logra este documental es afortunadamente multifacético. A mi juicio, acierta en su insistencia en la niñez. Es un documental que trae imágenes novedosas al ámbito mexicano, como los grabados del Manual Operatorio del Doctor Farabeuf".
Pablo Soler Frost, escritor.
En cuanto a su literatura sabemos casi todo sobre los afluentes, influjos y ascendientes que adoptó Salvador Elizondo en sus procesos de escritura; iconográficamente conocíamos algunas imágenes de familia, trabajo y circunstancias de socialización, procedentes de varios acervos, pero sobre todo por imágenes debidas a Paulina Lavista; literariamente, aún no teníamos acceso a los testimonios, las valoraciones de sus contemporáneos y a la rendición de afinidades de sus discípulos y nuevos lectores, que se han acercado a él como forjador de una nueva sensibilidad. Justamente esas tres dimensiones se entretejen en "El extraño experimento del profesor Elizondo" (TEVEUNAM-INBA-Pleroma, 2007), más un bono cinemático que es una revelación: el tránsito de Elizondo por el cine, de cuya experiencia surgió "Apocalipsis 1900" (Michel Alban, productora, 1965). Escribo revelación, por que para muchos de sus lectores actuales es una noticia nueva esa incursión elizondina por el universo onírico del cine, afición heredada por línea paterna, vocación consolidada en la plenitud de sus treinta años. A falta de un volumen que compile testimonios, valoraciones y crítica, "El extraño experimento del profesor Elizondo", dirigida por Gerardo Villegas, cumple naturalmente con esa doble función social y cultural de rendir un homenaje a esa rara avis que fue Salvador Elizondo, grafógrafo.
Javier Perucho, Escritor
